A estas horas no es ninguna novedad que Francisco Sala no fe destituído de su cargo tal y como pedía la oposición. El cuestionmiento fue, como ya se ha dicho y es vox pópuli, que se tomó facultades que no tiene al haber firmado a título personal la renuncia de ADIM al Foro de Seguridad que se gestó en el año 2005 y del que la comisión directiva sostuvo que no participó.
Días atrás, en conferencia de prensa, Sala, quien es presidente del Concejo Deliberante, dijo que daba por terminado el hecho contestando algunas preguntas y finalizando por su cuenta aseverando que "me voy porque me tengo que ir a trabajar." Sin embargo, la propia comisión de ADIM sostuvo que para hablar con los periodistas, se ausentó en horario de trabajo. Ciertamente, aunque ADIM y Sala hayan dado por terminado el asunto, lo cierto es que todo está como al principio: cada uno por su lado, con su posición y conviviendo de ahora en más en una posición incómoda.
Al decidir su suerte, fue, precisamente el propio Sala el que votó para que se no haga efectiva su renuncia, haciendo el Frente para la Victoria pesar su mayoría. En su momento, Sala acusó de que se politizó el tema, pero, ciertamente, ADIM, a través de la firma de Sala quedó envuelta en escándalo, como así también la memoria de su ex presidenta.
Es claro que la familia de la difunta intimó a Sala y no a oposición. Además, suponiendo que exista la autorización de la que Sala habla, nos cabe preguntar si la misma acaso no caduca una vez fallecida quien dio la autorización.
Tal vez si Sala hubiera pedido una licencia, si en lugar de él hubiera entrado un concejal suplente sólo por el rato, la disputa y el resultado no habrían cambiado.
El preside del cuerpo deliberativo así se convirtió en alguien que desafía nuestro sentido común: es un empleado con atribuciones de autoridad jerárquica, y su voto fue, justamente, el que desempató su cuestionamiento. Sin dudas, esta última, la de anoche, fue una acción conforme a la Ley -por supuesto nos quedan dudas sobre la otra- pero que, en todo caso, socaba el espíritu de humildad que se espera de un funcionario de su talla.
Párrafo aparte merecen las consideraciones de Fabiana Sobrero reproducidas por Infolobos: "ADIM no tomó medidas, o sea, no se considera tan grave lo ocurrido, porque sino, lo hubiesen echado de su trabajo"... Es difícil saber eso, porque, ciertamente echar a un empleado conlleva a un juicio laboral, que es costoso para una entidad como ADIM y cuya onerosidad podría poner en peligro su funcionamiento.
Respecto a su tarea como instructor no es menester referirnos, ya que por comentarios creemos que la hace con dedicación y profesionalismo. Quizás, todo llegó demasiado lejos, como una bola de nieve que se hace grande al caer. Lo que tal vez esperábamos muchos, era que Sala reconociera que, cuanto menos su acción podía dar lugar a confusión, que era opinable, que él bien podía estar equivocado.
Desde este medio también daremos por cerrada esta noticia y los hechos en cuestión. También lo hacemos a modo unilateral aunque sin renunciar a comentarios, u observaciones de los lectores.
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