Analizando varias cuestiones relacionadas con la Tarjeta SUBE (Sistema Único de Boleto lectrónico) hay sin dudas aspectos positivos y otros no tantos en relación con el asunto de la implementación de la tarjeta. Uno de ellos es que el sistema le permitirá al estado tener un verdadero y real control de cuántos micros están funcionando en una línea a un determinada hora.
Ciertamente el sistema de subsidios a como estaba hasta ahora hacía que las empresas pudieran fraguar frecuencias, recorridos, cantidad de unidades en servicios y otros. Ciertamente, ahora el estado tendrá a mano una herramienta del control más eficiente que permitirá visualizar cuántos pasajeros moviliza cada servicio.
Otro de los puntos positivos que hemos señalado aquí es el hecho de que, al no requerirse cambio, las monedas dejan de ser un bien tan escaso en nuestros días y se permite que tengan otros usos en detrimento de la tarjeta. Se simplifica así el hecho de que cuando se cargue la tarjeta 10 pesos, por ej. en un viaje de ida y vuelta a Cañuelas por ejemplo, se debiten los 9 pesos del viaje y el saldo del vuelto queda a favor cargado en la tarjeta.
También el sistema es absolutamente beneficioso para las líneas de capital y el Gran Buenos Aires en horarios nocturnos, ya que los choferes difícilmente sean asaltados para quedarse con el botín de la máquina expendedora de boletos. Aunque esto último es ciertamente relativo, salvo que al gobierno se le ocurra que entre tal y tal hora se use unica y exclusivamente el nuevo sistema. Pero es claro que es una mejora.
En cuanto a las contras está el claro hecho de que al subsidiarse al pasajero y no a las empresas pueden recortarse servicios o frecuencias o que las líneas deficitarias (que son el servicio por el servicio mismo) puedan dejar de existir. Un ejemplo es la línea 502, recorrido del Expreso Empalme Lobos donde la gente que se ve no es ciertamente mucha. Uno nunca ve que en el micro viajen más de cinco personas. Y está claro que con el subsidio al pasajero no alcanzará. ¿Hará eso que, por ejemplo, se decidan a poner micros más chicos y de capacidad adecuada a la gente que viaja? Debería ser ciertamente una posibilidad.
¿Qué pasaría con los ramales com el Merlo Lobos, donde la gente que viaja no es significativa en cantidad pero depende totalmente de este servicio para ir a trabajar a Las Heras? Trenes más chicos podría ser la posibilidad. Pero a menor cantidad de pasajeros se incrementan los costos del servicio. ¿Qué sucederá con los servicios deficitarios? Esa es la gran duda.
Finalmente la improvisación. El gobierno puso un plazo muy corto. Si es así podría haberlo anunciado antes y no ver la semejante cantidad de colas que se ven por cualquier lado con gente abarrotada para conseguir el plástico.
Lo otro, y que tampoco está bien es el porcentaje de aumento de los servicios de transporte. ¿De cuánto será el aumento para quienes no reciban el subsidio? Ciertamente, el no comunicar con precisión el tema de los aumentos es el otro dato preocupante y que en vez de darle claridad al asunto le sigue dando incertidumbre.
Eduardo Marcos Bobbio.
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